Ago 13 2009
Barrio de la judería
En mis paseos cotidianos por Córdoba hoy he elegido el barrio de la Judería. Junto a la Mezquita árabe, la Catedral cristiana y los vestigios romanos de Séneca, podemos encontrar el barrio Judio casi tal y como lo dejaron sus moradores en el siglo XV después de que fueran expulsados por los Reyes Católicos. Son muchos y muy variados los legados que nos dejaron el pueblo Sefardí. Cuando la cultura y el poder en Andalucía estaban representadas por el Califa Abd ar-Rahman III, quien hizo de Córdoba la capital cultural del Oeste, Córdoba fue lugar de encuentro y prosperidad para los judíos, una verdadera Edad de Oro. Estudiaron árabe y erigieron prósperas comunidades en Sevilla, Granada y Córdoba, la capital. Bajo el Califato, los judíos podían preservar sus ritos y tradiciones. La coexistencia pacifica condujo a su florecimiento económico y social. Poco a poco comenzaron a obtener posiciones importantes en la administración del Califato y también se distinguieron como hábiles artesanos. Precisamente el ahora admirado presidente de los EEUU Barack Obama ponía a Córdoba como ejemplo de tolerancia y convivencia por estos hechos.
Uno de los lugares emblemáticos de la judería de Córdoba es precisamente el Zoco. Este, enclabado en el corazón del barrio, justamente próximo a la Sinagoga, aún conseva artesanos que ofrecen sus productos de talla de madera, filigrana de plata, cuero, etc. y es un auténtico pribilegio ver cómo laboran con sus manos sus productos.
Cuando uno pasea por la judería de Córdoba da la sensación de perder la noción del tiempo y parece que viajamos en el tiempo al siglo XIV, pues los signos de la actualidad están totalmente difuminados. Es más, casi sorprende cruzarse con otras personas que nos recuerdan el tiempo en el que vivimos.
En la actualidad aún exiten muchas familias Sefardíes en Israel que guardan las llaves de su casa en Sefarad (España). Los judíos españoles que se quedaron camuflados en obligadas conversiones dieron a Córdoba raza y sangre del pueblo de Dios. Muchas costumbres perviven aún en la idiosincracia de la ciudad.










